Para Orlebar Brown, la sostenibilidad es importante. Y sabemos que también lo es para nuestros clientes. Solo tenemos un planeta y utilizar sus recursos con responsabilidad es esencial para el futuro de todos. Ese es el motivo por el que en 2021 lanzamos nuestra campaña de sostenibilidad: Calcula, reduce, requilibra. En la actualidad, calculamos nuestro impacto en el medio ambiente para poder reducirlo en todo lo posible y, además, tenemos la intención de requilibrarlo al habernos convertido en una empresa con huella de carbono negativa en 2021.
Dentro de nuestra estrategia de reducción, está el compromiso de utilizar bases más sostenibles para nuestros tejidos. Por eso, nos sentimos orgullosos de apoyar la campaña Me encanta el lino. Hace mucho tiempo que el lino forma parte de nuestra colección permanente. El tejido —que procede de la planta del lino— es uno de los más sostenibles del mercado y la campaña, que se está difundiendo hasta el 15 de julio por toda Europa, tiene como objetivo concienciar sobre sus numerosos beneficios.
Hemos hablado con Marie-Emmanuelle Belzung, directora de la Confederación Europea del Lino y el Cáñamo, sobre la campaña, sobre por qué este tejido es la opción más ética disponible y por qué les encantaba ya a los faraones de Egipto.
¿Cómo nació la campaña Me encanta el lino?
Pusimos en marcha la campaña Me encanta el lino hace cuatro años en el Reino Unido con el objetivo de concienciar sobre las ventajas de este increíble tejido tanto para la persona que lo usa, como para el planeta. Cada vez nos preguntamos más con qué, dónde y cómo se fabrica la ropa que nos ponemos, y qué consecuencias tiene para el medio ambiente. El origen del lino europeo se puede rastrear completamente y tiene innumerables propiedades positivas y verificadas. Síguenos en @wearelinen y echa un vistazo a linendreamlab.com para obtener más información. CELC es la Confederación Europea del Lino y el Cáñamo, somos una organización sin ánimo de lucro con sede en París que reúne a 10 000 empresas europeas de 14 países para supervisar la trayectoria de la fibra, desde la planta hasta el producto acabado. El lino solo representa el 0,4 % de todas las fibras textiles que se utilizan, y nos gustaría que esta cifra creciese hasta un 1 %.